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miércoles, 8 de mayo de 2013

Rolando ( 1ª parte)

Los tiempos cambian y las personas también, pero hay cosas que se mantienen inmutables y aunque al paso del tiempo nos convencemos de que "Todo tiempo pasado fue mejor" si vemos las cosas de manera objetiva notaremos que las mismas lacras que padecemos en la actualidad, las padecíamos en el pasado.

Mi recibimiento en la colonia Progreso Del Sur no fue el más amable de los que recibí anteriormente. Después del fallecimiento de mi padre, nos vimos en la necesidad de mudarnos con frecuencia, así conocí colonias como Tezompa (En Chalco) Santa Clara y la Progreso Del Sur. El cambio de casa tan continuo me confirmo que los consejos de mi padre debían ser tomados en cuenta

- Mira hijo, nunca permitas que te peguen sin responder madrazo por madrazo. si dejas que te peguen sin defenderte, te van a agarrar de pendejo y va a ser muy difícil convencerlos de lo contrario. Si te defiendes, aunque te partan la madre te van a tener respeto y en la calle el respeto es muy necesario. No es lo mismo madrear a un wey que no se defiende, que madrear a uno que responde, siempre se corre el riesgo de que el más pendejo te madree, pero solo el pendejo que se defiende. ¿Entiendes?


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jueves, 18 de abril de 2013

Un Domingo Sin Mis Padres


 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiT3hJ69R5UQMOGxybkMI8_ENId_V_cYwx9RGhu_yq_Z5pm12yyf_Gg1O5AQTtOaMGWWCG_ys-5kuZJFoYUYru5timCZeBqwFedhpla9oQvcwTAAsNonPpsorbUDnbbqr0YIdWJwGqD3tM/s400/%C3%81ngel+de+la+Guarda.jpg
Mi primer recuerdo de nuestra llegada a la colonia Metropolitana 3ª Sección en Neza, es mi intento de rescatar un carrito de una fosa séptica que nos estaban excavando para el baño y yo intentaba llegar a mi juguete estirándome desde la orilla hacia el fondo del pozo, cuando escuche gritar a mi madre y en seguida sentí como mi padre me levantaba y alejaba del peligro entregándome a los brazos de mi madre, quien se encargaría de ponerme una buena chinga y después me consolaría, como siempre sucedía.
Cuando nos cambiamos a vivir en esta casa yo contaba con cinco años a lo mucho y era un niño por demás cuidado y protegido (Cosa que a mi padre no le hacía ninguna gracia, como olvidar las discusiones sostenidas por mis padres por culpa de los cuidados que mi madre me prodigaba. Mi padre solicitando que me dejara salir a la calle a juntarme con los chamacos de la cuadra y mi madre negándose a hacerlo, argumentando que me podía perder o lastimar. A lo que mi padre respondía - Déjalo que se haga hombrecito, chingao. si sigues así me lo vas a volver maricón. No chingues, Rosa).


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